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Instituto nacional de la yerba mate

Cooperativas
29/07/21
Emprendedores

Cooperativa El Colono, con lo auténtico como marca registrada

El nombre de la entidad remite a quienes iniciaron el desarrollo en la tierra colorada con la yerba mate; la materia prima se obtiene como en los inicios: en concordancia con la naturaleza, y el producto envasado se llama Grapia Milenaria, uno de los árboles nativos más sobresalientes de la Selva Misionera.

Aguantadora, persistente. La Cooperativa Agropecuaria y de Consumo Limitada El Colono, de Campo Ramón, cumplió 25 años el 25 de junio pasado, y tras superar etapas de crisis, se encamina a un crecimiento sostenido. Integrada y motorizada por pequeños productores de yerba mate, es una de las fuentes de trabajo más importantes de la localidad.

La entidad cuenta con más de 50 socios activos. Este año, se estima, procesará 150 mil kilogramos de yerba mate canchada. “La cantidad de hoja verde que se procesa varía según la disponibilidad de fondos para comprarla. Cuidamos mucho eso; el productor estuvo durante años excluido, no podía vender bien la yerba y si el producto no tiene precio, es difícil sostener la chacra. Por eso los colonos se juntaron y armaron la cooperativa, para dar valor agregado y mejorar la calidad de vida, y de hecho eso se fue dando, nos dimos cuenta que si nos unimos se pueden hacer muchas cosas”, manifestó su presidente Carlos Biechteler.

En el lugar estuvieron, días atrás, el presidente del INYM, Juan José Szychowski, quien destacó que “a través del sistema cooperativo los pequeños productores llegan con marca propia al mercado, un logro que es el resultado de la unidad y la cooperación”.

También el vicepresidente, Ricardo Maciel, quien hizo notar “la importancia de que los socios asuman el desafío de sostener la entidad más allá de las circunstancias, que prime la fidelidad, que si reciben ofertas mejores por fuera de su Cooperativa, elijan quedarse y no irse; eso es fundamental para construir una base firme, que en definitiva la que los sostendrá en los momentos de crisis”. En tanto, el director por Cooperativas en la Institución, Danis Koch, explicó que la presencia en el lugar “es para conocer cómo están trabajando y de qué manera fortalecer el rol social y económico”.

A paso firme

El despegue surgió luego de un crédito otorgado por el Gobierno de Misiones, allá por el año 2005.

“Tomamos ese dinero prestado para levantar la cosecha; en ese momento no teníamos infraestructura, ni depósito y tampoco secadero. Entonces pagamos el servicio de secansa a secaderos de la zona, y en un depósito prestado hicimos el estacionamiento.

Al año logramos vender esa yerba canchada y con esos fondos devolvimos el crédito y empezamos a construir un depósito para almacenar la materia prima”, contó Biechteler.

“La idea de envasar estuvo siempre; al principio nos costó mucho la elaboración, trabajamos con secaderos de la zona y estacionábamos en nuestro depósito; luego creamos la marca y con una empresa de la zona hicimos molienda y envasado”, continúo.

El secadero propio se hizo realidad con el aporte de los socios. “Con apoyo de los socios, que dejaban un porcentaje de la yerba para capitalización, compramos un terreno y materiales para construir un secadero; conseguimos un subsidio de Desarrollo Social de la Nación para las primeras maquinas que fueron instaladas por una empresa de Oberá”, indicó Biechteler.

Ganar consumidores, ganar mercado, otro desafío que se fortalece. “A través del Ministerio de Agricultura de la Nación logramos un espacio en el sector minorista del Mercado Central de Buenos Aires y con vehículo particular, un grupo de productores viajaba todos los fines de semana hasta el lugar para vender nuestra yerba. Eso dio resultado, de a poco nos hicimos conocer y después con la Federación de Cooperativas Federadas obtuvimos un puesto en el Mercado”, recordó Biechteler. “Hoy estamos en Córdoba, Mendoza, Buenos Aires, Mar del Plata y La Plata, con poco volumen pero con clientes fieles, que vuelven a comprar porque les gusta y sabe que nuestra yerba es agroecológica”, destacó.

Se trata de la marca Grapia Milenaria. “Nuestra yerba es agroecológica; hacemos certificación participativa entre los socios, con visita a las chacras cuidando que el producto sea ecológico; y es de estacionamiento natural, por 12 o más meses; eso determina el sabor de nuestro producto, y hace que estemos creciendo en ventas, lo nos permita estar hoy proyectando crear nuestro molino, con lo cual podremos generar más fuentes de trabajo y contribuir en la dinamización de la economía local”, concluyó el cooperativista.

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