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Yerba mate: la infusión más argentina que atrae el interés del mundo científico

08/07/26
Investigaciones
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Detrás del hábito cotidiano de tomar mate hay una compleja composición natural: polifenoles, saponinas y cafeína son algunos de los compuestos que explican su poder antioxidante, su efecto estimulante y su creciente interés científico.

Tomar mate es mucho más que cebar una infusión. Es una costumbre social, una pausa diaria y, cada vez más, un tema de investigación científica. La yerba mate, elaborada a partir de las hojas de Ilex paraguariensis, contiene una combinación de sustancias naturales conocidas como compuestos bioactivos: moléculas presentes en los alimentos que pueden influir en distintos procesos del organismo.

En los últimos años, investigadores de universidades y organismos científicos de la región estudiaron con mayor detalle qué aporta el mate al cuerpo. La evidencia disponible señala que sus infusiones —mate, tereré y mate cocido— son bajas en calorías, tienen bajo contenido de sodio y aportan agua, además de compuestos con actividad antioxidante y estimulante.

En esa línea, desde el 2013 el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) lleva adelante Jornadas de Divulgación Científica, Yerba Mate y Salud, en distintas provincias de la Argentina y en países vecinos, donde científicos comparten los últimos avances en el saber de la yerba mate y los efectos benéficos en la salud humana. Además, en el 2017 el INYM creó la Base de Datos Documental Bibliográfica sobre Yerba Mate y Salud, única en la Argentina y en el mundo, ya que reúne aproximadamente 18 mil títulos de revistas.

Los antioxidantes del mate

Uno de los grupos más importantes de la yerba mate son los polifenoles. Estas sustancias, también presentes en otros alimentos y bebidas, se caracterizan por su capacidad antioxidante. En términos simples, ayudan a neutralizar radicales libres, moléculas que, cuando se acumulan en exceso, pueden dañar células y tejidos.

En la yerba mate, los polifenoles más destacados son los ácidos clorogénicos y algunos flavonoides. Los científicos han reportado más de cincuenta compuestos fenólicos en extractos de yerba mate, y que una parte relevante del peso seco de las hojas corresponde a derivados cafeoilquínicos, asociados al llamado ácido clorogénico.

Esta riqueza química explica por qué el mate suele aparecer en estudios sobre estrés oxidativo, inflamación y prevención de enfermedades crónicas. Sin embargo, los especialistas advierten que no se trata de una “bebida milagrosa”: sus posibles beneficios deben entenderse dentro de una alimentación equilibrada y un estilo de vida saludable.

Aunque el término puede sonar técnico, los polifenoles forman parte de la dieta cotidiana. Son compuestos vegetales que cumplen funciones de defensa en las plantas y que, al ser consumidos, pueden participar en procesos antioxidantes del organismo. Una infusión de mate puede aportar una cantidad considerable de polifenoles en comparación con otras bebidas conocidas por su contenido antioxidante. También el tereré y el mate cocido muestran aportes relevantes, aunque variables según la preparación, la temperatura del agua, el tiempo de contacto y la cantidad de yerba utilizada.

Otro grupo de compuestos presentes en la yerba mate son las saponinas. Estas sustancias, solubles en agua, se encuentran en muchas plantas y contribuyen al sabor amargo característico de la infusión. En el caso de la yerba mate, se han identificado diversas saponinas, entre ellas las llamadas matesaponinas.

Además de su participación en el perfil sensorial —ese amargor que muchos consumidores asocian con un buen mate—, las saponinas son estudiadas por posibles efectos antiinflamatorios, antimicrobianos y vinculados al metabolismo del colesterol. Como ocurre con otros compuestos bioactivos, la investigación continúa y sus efectos dependen de múltiples factores.

El impulso que despierta

El efecto estimulante del mate se debe principalmente a las metilxantinas, una familia de alcaloides que incluye la cafeína, la teobromina y la teofilina. De ellas, la cafeína es la más abundante en la yerba mate. Actúa sobre el sistema nervioso central y puede aumentar el estado de alerta, reducir la sensación de cansancio y ayudar a mantener la vigilia. Por eso, para muchas personas, el mate cumple una función similar a la del café, aunque su modo de consumo —pausado, compartido y sostenido en el tiempo— le da una identidad propia.
El aporte de cafeína varía según la cantidad de yerba, la temperatura del agua, el volumen consumido y la forma de preparación. Los estudios indican que medio litro de mate puede aportar más cafeína que el tereré, mientras que el mate cocido suele presentar valores menores.

Aporte a la hidratación

Además de sus compuestos bioactivos, las infusiones con yerba mate aportan agua y pueden contribuir a la hidratación diaria. Si se consumen sin azúcar, son bebidas hipocalóricas, de bajo contenido de sodio y sin aporte significativo de grasas.

Es clave remarcar que el mate no reemplaza al agua ni a una dieta variada, pero puede formar parte de hábitos saludables cuando se integra con alimentación equilibrada, actividad física y otros cuidados cotidianos.

Como toda bebida con cafeína, el mate en exceso puede no ser adecuado en exceso para personas sensibles a los estimulantes, con trastornos del sueño o con indicación médica específica. También es recomendable evitar consumir infusiones demasiado calientes, una advertencia importante cuando se habla de salud digestiva. De todos modos, cabe recordar que investigadores de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) ya demostraron que la temperatura del agua al ingerir mate (cuando ingresa a la boca) oscila entre 37°C y 55°C, manteniéndose por debajo del umbral de riesgo de 65°C establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

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