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Instituto nacional de la yerba mate

El comercio de la yerba a partir del siglo XVI

La de Mbaracayú junto con las Reducciones Jesuíticas, fueron las primeras zonas productoras en el sigloXVI. Más tarde se abastecerían en esta región para el consumo diario.

Yerbales Silvestres

La yerba mate crecía en forma natural en una vasta región comprendida por el norte del Río Grande, parte este del Estado de Santa Catalina, todo el Estado de Paraná, sur de Matto Grosso, norte del Paraguay sobre el río Paraná y el territorio de Misiones.

La región más explotada en el siglo XVI por los encomenderos españoles, a través de los indígenas a su servicio, era la de Mbaracayú. También las Reducciones Jesuiticas , en el siglo siguiente, se abastecerían en esta región para el consumo diario.

El comercio de la yerba mate

Los indígenas se trasladaban al Mbaracayú en mulas, llevando de 500 a mil cabezas de ganado vacuno, 150 a 200 libras de tabaco, yerba para el consumo, barretas de hierro, hachas y cuchillos. Cargaban todo en carros tirados por bueyes. Llegados a los yerbales, hacían un rancho de paja para depositar las hojas tostadas y desmenuzadas, otros cortaban ramas para la torrefacción, otros buscaban madera para alimentar el fuego.

El proceso de elaboración 

Armaban el zarzo, excavaban morteros en los árboles cortados y durante la noche, sapecaban las hojas. Al día siguiente se repetía la tarea, se desmenuzaban las hojas sapecadas y se molían con pilones de morteros. Luego cargaban la yerba en sacos de cuero.


Lo nefasto del laboreo en los yerbales no estaba en la cosa misma sino en la manera en como se realizaba (época inadecuada del año, falta de provisiones, carencia de medios apropiados para fabricar y acarrear la yerba).

El consumo de yerba mate en las Reducciones

En los comienzos de las Reducciones el consumo de la yerba fue prohibido por considerarse perjudicial; además los Jesuitas trataban de evitar los peligros y sufrimiento de los indígenas en lugares tan apartados como era Mbaracayú.

Con el tiempo los padres comprendieron el papel fundamental que desempeñaba la yerba no sólo en la economía de los pueblos sino como colaboradora excelente para combatir la embriaguez de los indígenas y sus consecuencias.

La yerba: moneda para el trueque

En la región del Paraguay la yerba era moneda de valor fijo; saliendo de allí, a Tucumán o a Buenos Aires, era mercancía. La Real Hacienda solía emplear el dinero – yerba para abonar los gastos de la Corona; así la yerba se convertía en el producto de venta necesario para sufragar los impuestos anuales al Rey.

Durante todo el siglo XVII las Reducciones dependieron de los yerbales de Mbaracayú. La tarea ingrata y peligrosa de recoger la yerba impulsó a los Jesuitas a iniciar la domesticación de los árboles de yerba mate. Para principios del siglo XVIII los pueblos misioneros contaron con sus propios yerbales, algunos de muy buena calidad.

Pueblos Jesuíticos productores

Los pueblos de Santa María, San Ignacio Guazú, Santa Rosa e Itapúa producían yerba de palos (compuesta de hojas y tronquitos menudos). Casi todos producían la Caa Miní (molida en pilones separando ramitas y peciolos), especialmente los pueblos de Nuestra Señora de Fe, Santiago, Yapeyú, La Cruz, Loreto, Santa María la Mayor y San Carlos.


El padre Bernardo Nusdorffer fue un promotor de la yerba misionera, como se ve en el establecimiento del Oficio o Procuraduría de las Misiones en Santa Fe, o en la “Orden que se ha de observar en la remisión de la Yerba a los oficios de Santa Fe y Buenos Aires (1745)” (disposiciones otorgadas por él cuando era Superior de las Misiones), y en los memoriales que dejó en 1747 al visitar las Reducciones.

Obtenida la yerba, se convirtió en bebida predilecta de misioneros y misionados. El Padre Cardiel comenta “…yo tomaba yerba tarde por las mañanas, como todos los demás en lugar de té o chocolate.


La yerba mate fue la principal fuente de recursos para los pueblos. Cada uno necesitaba exportar 300 o 400 arrobas anualmente; si una Reducción no lograba reunir la cantidad suficiente, era socorrida por otras a través de la venta o préstamo.

Más el uso debía ser rigurosamente controlado,la yerba se distribuía a cada familia con la ración diaria de carne.

¿Dónde se comercializaba la yerba mate?

Se comerciaba con Buenos Aires, Santa Fe, Chile y Lima. A la yerba que era llevada a Buenos Aires y Santa Fe, se incorporaban los posibles sobrantes de azúcar, tabaco, cueros trabajados, maderas y lienzos, los que eran cambiados por plata u otros productos. En Buenos Aires y Santa Fe estaban los Procuradores cuya función era la de ubicar los productos de las Reducciones y conseguir los requeridos por éstas y que no eran producidas en ellas.

Rutas Yerbateras

Las rutas yerbateras eran: desde el Paraguay y Misiones, a través del Paraná, llegaba a Santa Fe y Buenos Aires; la que unía Santo Ángel con Lima o Potosí, y la del río Uruguay, que tenía como puertos terminales a Buenos Aires y Montevideo (era la ruta oriental).


(*) Extraído textualmente del libro “Historia Misionera, una Perspectiva Integradora” de María Angélica Amable, Karina Doman y Liliana Mirta Rojas. Ediciones Montoya. 1996

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